viernes, 2 de mayo de 2014

Grimorios






     La primera vez que leí un grimorio era un adolescente. Evitaba leer algunas partes de los libros, porque tenía miedo que con sólo leer los conjuros invocaría accidentalmente algún demonio. Poco a poco fui aventurándome más y más en esos viejos textos, y ahora incluso recito en voz alta sus contenidos, y convivo con Orobas, Sitri e Ipos. Siento que he perdido algo en el camino, pero no sé si es mi alma o algo más. Ciertamente he obtenido ciertos beneficios en el proceso, pero no es suficiente.


Nunca lo es.



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